Güímar celebra a su patrón canónico

 


La imagen de San Pedro Apóstol,
que se conserva en la iglesia del mismo nombre de la Ciudad de Güímar, consiste en una talla en madera, cabeza y manos, que se atribuye a José Rodríguez de la Oliva (s. XVIII). Representa a un hombre de edad avanzada, aspecto firme, mirada  enérgica, barba y pelo oscuro y abundante.
Se representa como Primer Papa o Sumo Pontífice sentado en su cátedra (del griego kathedra que significa asiento). Este asiento y el magnífico trono barroco donde saleen procesión está realizado en
plata.
En su cabeza luce una tiara con triple corona o triregnum, cuyo significado, entre varias teorías, es el de Padre de los Reyes, Rector del Mundo y Vicario de Cristo.
Su mano derecha imparte bendición, mientras la izquierda mantiene la cruz papal de triple brazo y las llaves. A su vez, los ángeles que soportan la parte superior del trono llevan cada uno en
su mano una llave, la del Cielo y la de la Tierra, y que simbolizan el poder de atar y desatar.
La tiara y la cruz fueron restauradas hace varios años por el platero portugués  Emilio León Salinas.
El Anillo de la mano derecha y la Cruz Pectoral fueron donadas a su muerte por el Obispo Don Domingo Pérez Cáceres, joyas que le fueron regaladas por el ilustre hijo de la localidad don Ignacio
González García, y que luce el Santo durante su festividad.
Según la transmisión popular, uno de los trajes que ha lucido San Pedro se confeccionó con una capa de terciopelo rojo que formaba parte del vestido de boda de la Marquesa de la Florida, y que
con posterioridad donó a la Imagen.
Anteriormente se trataba de una escultura de candelero.
Actualmente es de cuerpo entero, unos centímetros más esbelto y realizado en caoba de Brasil por el tallista güimarero Pedro Pérez Díaz
(mediados del s. XX).
La imagen fue de nuevo restaurada en el año 2004 por Elisa Campos Domínguez . A medida que avanzaba el proceso de limpieza comenzaron a aparecer elementos sorprendentes. Los guantes
oscurecidos de la imagen cubrían el color rojo original con dibujos en oro. La cabeza también se había oscurecido por el efecto de la nuez, y la pintura se había  oxidado tomando un color marrón oscuro. Por otro lado, el pelo y la barba fueron cubiertos de pintura marrón que
ha ocultado su verdadero color. Las carnaciones también presentaban algunos repintes puntuales, por lo que fue necesario proceder a una
restauración general de la talla de la cabeza.
Con motivo del nombramiento de Don Domingo Pérez Cáceres como VIII Obispo de la Diócesis de Tenerife por Su Santidad el Papa Pío XII, el día 21 de  Septiembre 1947 se procedió a su Consagración Episcopal, y la Imagen de San Pedro fue llevada a la Ciudad de Los
 Adelantados donde, junto a la Imagen del Cristo de La Laguna, presidió tal celebración en el Altar de la Catedral.

JUAN MANUEL PÉREZ GONZÁLEZ


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