La Iglesia enseña que debemos estar en estado de gracia antes de recibir la Comunión. Esto significa que si estamos conscientes de haber cometido un pecado grave, debemos confesarnos antes de acercarnos a la Eucaristía. El Papa Juan Pablo II enfatizó la importancia de la confesión regular para mantener una relación saludable con Dios y con los demás.

Comentarios
Publicar un comentario