Celebramos a San Antonio de Padua

 


Celebramos en el día de hoy, la memoria de San Antonio de Padua. 
Desde aquí nuestro párroco envía una una felicitación profunda a toda la comunidad parroquial que le celebra y lo tiene como patrón en el Puerto de la Cruz y a quiénes saludó en la tarde de ayer, junto a varios feligreses de las parroquias de La Palma, Toscal-Longuera, San Antonio, de San Pablo, Las Dehesas,  y también de las parroquias donde ha estado de pastoral antes de ser ordenado sacerdote. 
Fray Antonio se trasladó a Padua, donde ya había trabajado anteriormente. Allí denunció y  combatió los vicios sociales de la usura y la frivolidad. También dio ejemplo de lucidez y sabiduría -Antonio era un hombre estudioso y de gran capacidad intelectual-.

A pesar de su juventud, exhibía una madurez en la fe poco común. En síntesis, fue hombre de oración y acción, y por su intercesión se obraron muchos milagros. Uno de los más conocidos es este: un hombre retó a Fray Antonio a probar que Jesús estaba en la Eucaristía. Para ello, con ánimo de mofa, dejó sin comer tres días a su mula. Luego la llevó frente al templo y le mostró pasto fresco para comer, esperando que el animal le haga un “desaire” a Dios y se precipite sobre el alimento. Para su desconcierto y el de los presentes, la mula no comió; al contrario, se hincó sobre sus patas delanteras, como todo aquel que sabe que ante Dios solo cabe estar de rodillas. ¿Cuál era la explicación de semejante prodigio? San Antonio estaba frente al animal con el Santísimo elevado en las manos. Aquella mula había sido capaz de reconocer perfectamente al que tenía enfrente: Dios.

Se sabe que en una ocasión, el Niño Jesús se le apareció a Antonio y este lo sostuvo en sus brazos -milagro que nos recuerda la ternura de Dios y la nobleza del corazón del fraile portugués-.








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