Queridos vecinos y hermanos en el Señor:
Todos los momentos son buenos para alzar la mirada a Dios y darle gracias por lo que somos y por todas las personas que, con ternura, paciencia y generosidad, nos han ayudado a crecer y madurar como creyentes.
Somos conscientes que nuestro corazón siempre estará vacío e inquieto mientras la mirada esté fija en el suelo, en las cosas, en los problemas del día a día, y no esté puesta y centrada en el Señor, de donde renacen con más fuerzas, la esperanza, la disponibilidad y la confianza.
Ser católico en la sociedad actual nos lleva a tener una profunda vida de oración que nos capacita a entregar la vida a la misión: todo al servicio de la misión. Las fiestas también para la misión.
La misión no es un adorno o un accesorio del católico que se puede quitar y no pasa nada. Es una realidad que no se puede arrancar si no nos queremos destruir. Si uno separa la fe de la vida, la misión de la vida, notará como su corazón seguirá vacío e inquieto hasta que alce la mirada al Señor y este le vuelva a llamar con más amor a la misión: ser anunciadores del Evangelio de la Vida.
Toda fiesta nos lleva a la vida, al reencuentro, la convivencia, los recuerdos y también a la misión. Todo es un puente para llegar a Dios y para llevar a los demás a Dios. Cada uno desde la vocación a la que ha sido llamado: sacerdotes, religiosos, laicos. Toda fiesta es una bocanada de esperanza para todos, y en especial, para todas las personas que hoy somos Buen Paso.
Debemos enfocar la vida y cada acontecimiento como una entrega fiel al Señor y a la humanidad. Haciéndolo con el amor que cuida del hermano, especialmente del anciano, del enfermo, del encarcelado, del que pisa por primera vez esta isla. Servicio con amor, en la familia, tu familia, nuestra familia, que se llama la humanidad, Buen Paso y la parroquia.
Sólo el amor da sentido a esta fiesta, y a nuestro hacer diario. Solo el amor da garantías de verdadera alegría, seguridad y unidad, porque el amor, no pasa nunca. Y eso se descubre cuando con una profunda vida de oración se levanta más y más la mirada al Dios que con tanto amor nos ama y no llama respondiendo con un ¡Sí!. Tal y como dieron Santiago Apóstol, Santa Ana y en especial, la Santísima Virgen María, que veneramos en su advocación entrañable de Ntra. Sra. del Buen Paso. Que ella no se canse de rogar por toda la humanidad, su familia, nuestra familia.
Vivamos con amor y entregados a la misión estos días de fiesta que con tanto esfuerzo, cariño y amor, nos han preparado un grupo de mujeres y de hombres, que han cogido con empeño en esta laboriosa misión como Comisión de Fiestas de Buen Paso 2026.
Reciban todos un abrazo fuerte y siempre ¡Adelante!.
Dios les bendiga y les premie todo lo que se hace y se siembra en esta vida con amor.
Gabriel Benítez Pérez.
Cura-párroco de Ntra. Sra. del Buen Paso.

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