El día 4 de marzo de 2026 se detectó la presencia de nuevas filtraciones en el templo parroquial consagrado a San Isidro Labrador. Se contactó con una empresa. Al día siguiente, a las 16:00 horas, se inspeccionó toda la superficie por donde se cuela el agua de lluvia.
La conclusión es que la falta de mantenimiento de años atrás, es decir , para dejarlo bien claro, desde 2018 a 2023, se está pagando ahora con esta realidad y otras como: grietas pared del patio interior, cubiertas del templo parroquial por donde se coló el agua en diciembre de 2024. Todo esto arreglado y pagado. Aún queda la gran grieta de la Calle Rogelio por donde entra agua de lluvia y afecta a los salones parroquiales usados por la Asociación de Mayores San Isidro Labrador.
Ahora toca realizar un presupuesto para arreglar debidamente todo y tramitar la documentación a la Administración diocesana. Lo cual implica, que mientras no se haya aprobado el presupuesto a realizar y se tenga la autorización, si sigue lloviendo, el agua seguirá entrando y dañando el interior.

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