Una invitación para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Para que nuestra Cuaresma sea también concreta, el primer paso es "antes que nada, caminar".
Una propuesta para alcanzar la conversión del corazón a través de la oración, la limosna y el ayuno.
Un momento de preparase para renovar las promesas del bautismo, tomando conciencia de que ser bautizados implica llevar el nombre de “cristianos”.
Una ocasión para escuchar la Palabra de Dios.
Una ocasión para pararnos ante el hermano herido.
Una oportunidad para reconciliarse con Dios, con uno mismo y con los hermanos.

Comentarios
Publicar un comentario