«Migrantes, misioneros de esperanza» es el lema de la Jornada mundial del migrante y del refugiado, que este año se celebra el domingo 28 de septiembre y la Colecta es imperada.
Los obispos de La Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana invitan a poner de relieve que las personas migrantes son portadoras de esperanza en un doble sentido para las comunidades que los acogen. En primer lugar, son un ejemplo porque vienen con “la esperanza de conseguir la felicidad y el bienestar más allá de sus propios confines, que los lleva a confiarse totalmente en Dios». Los migrantes «nos muestran y enseñan el coraje de la vida desde la certeza de que Dios los acompaña en sus tribulaciones y duelo para alcanzar un futuro mejor”.
Por otra parte, los migrantes y refugiados son portadores de esperanza también porque «están revitalizando con su juventud, sus valores, su trabajo, sus vidas, sus familias, su fe, sus ideales, la realidad social y eclesial de nuestro país”.
Mensaje del papa León XIV para la Jornada
Migrantes, misioneros de esperanza
Con este lema, los obispos indican, en clave de esperanza, que «solo un conocimiento, aproximación y cercanía ante sus historias concretas nos pueden ayudar a seguir avanzando en la construcción de «comunidades acogedoras y misioneras«, como propusieron en su exhortación pastoral».
También invitan a fijarnos en la palabra «misioneros». Los migrantes son también misioneros. «En nuestro contexto los misioneros tienen una percepción muy positiva que embellece la tarea de la Iglesia. Reconocer que los migrantes son también misioneros nos ayuda a descubrirlos como portadores de una buena noticia, de algo positivo«, apuntan.
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